Mi Otoño

En tardes como ésta, cada vez que veo caer una hoja a los pies de un árbol, el otoño se muda a mis ojos. Y le he dicho al viento que no le temo, que no temo a su voz ronca ni a ese abrazo frío que muerde hasta los huesos. Y no le temo porque mi alma fácilmente podría vestirse con el manto de cualquier árbol de abril y con su soplar ni siquiera una hoja arrancaría. Las hojas las guardaría en hondos bolsillos del corazón, para así no inundar moradas de parto ni calles que me han visto crecer siempre con el peso en los bolsillos, y las sacaría a ventilar en cada septiembre con los pájaros que juegan en el sol.
Y le he dicho al viento que no le temo, que mis huérfanas hojas ya no caen, que me las guardo hasta septiembre, mientras arroyos se deslizan por mis ramas durante la espera.
4 comentarios
Lore -
marcela -
Patricio -
Roberto Cortez Sandoval -
Felicitaciones amigo y sigue escribiendo, tienes mucho que aportar, solo tienes que seguir adelante y no deshojarte, recuerda que eres un árbol que el viento, la lluvia y el temporal no pueden botar ni quitar la hojas, felicitaciones hermano.