El aroma rojo de la flor no pertenece al perfumista

Mis ojos caminaban juntos a otros ojos por un jardín colmado de flores. Entre ellas encontraron una de color rojo y mirar profundo que ellos amaban... la contemplaron, disfrutaron de su aroma y comprendieron que el perfume de aquella florcita no les pertenecía, pero su aroma seguía adentro muy adentro como un trino dulce en la alborada.
Ruborizados y nerviosos fuerte mis ojos la abrazaron y la vieron alejarse ligera por un atajo del viento en el invierno.
2 comentarios
Jose Pablo -
Saludos poeta.
juan segundo -